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«Ni los santos están a salvo», ladrones se llevaron equipos de sonido y una imagen de la Virgen de Río Blanco

El Santuario Nuestra Señora del Rosario de Río Blanco y Paypaya fue escenario de nuevos hechos de inseguridad que generaron preocupación, no solo en la comunidad religiosa, también entre los vecinos de la localidad. El rector del templo, Germán Macagno, confirmó a JujuyViral el robo de equipamiento del coro y la desaparición de una imagen de la Virgen, en una serie de episodios que se suman a otros ocurridos en los últimos meses dentro del predio.

Según explicó el sacerdote, en esta ocasión desconocidos sustrajeron una consola de sonido y tres micrófonos nuevos que eran utilizados para las celebraciones litúrgicas. De acuerdo con lo señalado, el o los autores habrían ingresado por una puerta que habitualmente no se encuentra abierta, lo que hace suponer que se trata de personas con cierto conocimiento del lugar. Tras el hecho, se reforzaron las medidas de seguridad para evitar nuevos ingresos no autorizados.

Macagno recordó que no se trata de un episodio aislado. En anteriores oportunidades, el santuario ya había sufrido el robo del bastón de una imagen de la Virgen, un cuadro del Vía Crucis y otros elementos, además de cables y pertenencias del gazebó utilizado en actividades comunitarias. El párroco remarcó que la amplitud del predio dificulta el control permanente de todos los sectores.

A estos hechos se suma la desaparición de una de las imágenes de la Virgen que forman parte del paseo de Santos y Santas ubicado en las inmediaciones del santuario, sobre el camino que conecta San Salvador de Jujuy con Río Blanco. Según indicó el sacerdote, la imagen fue retirada de una urna de vidrio sin que se registraran daños visibles, por lo que se desconoce si se trató de un robo o de un retiro realizado por alguna autoridad. La situación fue puesta en conocimiento de la Policía, aunque hasta el momento no hubo precisiones.

El bastón de una virgen que había sido sustraído en octubre junto con otras pertenencias.

Macagno expresó que estos episodios generan tristeza en la comunidad, no solo por el valor material de los elementos sustraídos, sino porque se trata de bienes que pertenecen a todos y cumplen una función dentro de la vida litúrgica. No obstante, sostuvo que los hechos no debilitan la fe de los fieles:

La comunidad sufre, le duele porque son sus cosas, no son ni de uno ni del otro, son para el ejercicio de la música en en la lista liturgia. Pero bueno, hay que seguir adelante, esto no aminora la fe, al contrario, nos da más ganas de trabajar el doble

Desde el santuario pidieron a la comunidad que, ante cualquier información sobre los elementos robados o si se detecta su posible comercialización, se dé aviso para poder recuperarlos. Mientras tanto, los hechos vuelven a poner en evidencia que ni siquiera los espacios sagrados están exentos de la problemática de la inseguridad.

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