El norte argentino encendió las alarmas sanitarias tras la confirmación de dos casos de chikungunya en Aguas Blancas, provincia de Salta. La situación genera preocupación en Jujuy, donde las autoridades remarcan la importancia de sostener y profundizar las medidas de prevención para evitar el ingreso del virus.
El Dr. Sergio Barrera Ruiz advirtió que, aunque en territorio jujeño aún no se registraron casos, la provincia permanece en estado de alerta.
Trabajo sostenido, pero falta conciencia social
Según explicó el profesional, durante todo el año se realizaron tareas de descacharrado, limpieza y erradicación de microbasurales en distintos puntos de la provincia. Sin embargo, subrayó que el mayor desafío es lograr el compromiso ciudadano.
“Hay carteles que dicen, por favor, esto no es un basurero, no arroje la basura. Y uno ve una montaña gigante, parece que la gente no tomara conciencia de a qué nos estamos enfrentando”, expresó, remarcando que sin la colaboración de la población, el esfuerzo estatal resulta insuficiente.
En ese sentido, insistió en que la prevención es fundamental y que la responsabilidad debe ser compartida: “Si la población no comienza a colaborar y a tomar esto como una cuestión de salud máxima, poco y nada puede hacer todas las instituciones estatales, provinciales, municipales…»
Presencia del mosquito y riesgo latente
El especialista confirmó que ya se detectó la presencia del mosquito Aedes en algunos barrios jujeños a través de ovitrampas y advirtió además que el riesgo de circulación del virus es real ante la movilidad entre provincia.
Chikungunya: secuelas más severas que el dengue
Barrera Ruiz enfatizó que el chikungunya puede tener consecuencias más graves que el dengue. A diferencia de este último, que generalmente permite una recuperación completa, la nueva amenaza puede dejar secuelas permanentes.
“Chikungunya no se caracteriza por lo sangrado, sino por las destrucciones articulares que da”, explicó, y recordó experiencias en otros países: “En el 2015 fue en República Dominicana que pude ver y otras epidemias también que hubo en El Salvador, que pasada la época de chikungunya tenían que traer entre 100 y 125.000 sillas de ruedas porque hay destrucciones articulares”.
Finalmente, remarcó: “El dengue se va ahora y te deja una restitución ad íntegrum. Chikungunya no. Chikungunya deja una secuela, deja pérdida de capacidad laboral, deja gente discapacitada”.
Ante este escenario, las autoridades reiteran el llamado urgente a reforzar las medidas de prevención y a erradicar los criaderos del mosquito, con el objetivo de impedir que la enfermedad llegue a la provincia.













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