El femicidio de Tamara Soledad Fierro, ocurrido en mayo de 2025 en la localidad de Fraile Pintado, tuvo este jueves, la tan esperada resolución judicial con la condena a prisión perpetua de su autor material tal como había solicitado la fiscalía en coincidencia con la parte querellante. El caso, que generó fuerte conmoción en la provincia por la violencia del crimen y el reclamo de justicia de familiares y organizaciones sociales, concluyó con el veredicto del tribunal que consideró probado que la joven fue asesinada en un contexto de violencia de género.
El Tribunal integrado por las juezas y jueces del Centro Judicial San Pedro resolvió, por mayoría, condenar a Jairo Emanuel Guerrero —quien utilizaba el alias “Diego Castro”— a la pena de prisión perpetua como autor del delito de homicidio agravado por haber sido cometido contra una mujer mediando violencia de género. La sentencia fue dictada al término del juicio oral realizado en la Oficina de Gestión Judicial de San Pedro de Jujuy, luego de escuchar los alegatos de las partes y las últimas palabras de los acusados.

En la misma resolución, los magistrados también condenaron a Esteban Fernando Pérez a cinco años de prisión efectiva por el delito de encubrimiento agravado, mientras que Maximiliano López fue absuelto por unanimidad y se ordenó su inmediata liberación. El tribunal dispuso además que Guerrero y Pérez continúen alojados en el Servicio Penitenciario de la provincia.
De acuerdo con la acusación sostenida por el Ministerio Público, el crimen ocurrió el 24 de mayo de 2025, cuando Fierro llegó en su motovehículo a la vivienda de Guerrero en Fraile Pintado durante la mañana. Tras ingresar al domicilio, ambos permanecieron en una habitación donde consumieron bebidas alcohólicas. En algún momento de la tarde, antes de las 17.00 horas, el imputado atacó a la joven hasta provocarle la muerte.

La investigación determinó que, luego del asesinato, Guerrero ocultó el cuerpo dentro de la vivienda y más tarde trasladó el motovehículo de la víctima para intentar simular otra situación. Posteriormente viajó hasta la localidad de Calilegua para pedir ayuda a su primo, Esteban Pérez. Según la reconstrucción del caso presentada en el juicio, ambos regresaron a Fraile Pintado y llevaron adelante maniobras para ocultar el crimen.
La fiscalía sostuvo que Guerrero desmembró el cuerpo de la víctima y lo colocó en bolsas de residuos, que luego fueron trasladadas en una carretilla hacia un terreno baldío donde los restos fueron abandonados y parcialmente quemados con la intención de eliminar evidencias. Pérez participó en el traslado y abandono del cuerpo, lo que motivó su condena por encubrimiento agravado.
El juicio concluyó con la lectura del veredicto luego de que el tribunal escuchara a Sonia Figueroa, madre de la víctima, quien tomó la palabra antes de la decisión final. También se ofreció a los acusados la posibilidad de expresarse, quienes sostuvieron su inocencia respecto de los hechos por los que fueron juzgados.
La causa fue impulsada por el fiscal Ernesto Lían Resúa del Ministerio Público de la Acusación. La querella estuvo representada por las abogadas Mariana Vargas, Alejandra Cejas y Silvina Llanes, mientras que la defensa de los imputados fue ejercida por los abogados Federico Llermanos y Juan Pablo Gomar. La sentencia cierra una de las investigaciones judiciales más impactantes del último año en la provincia y establece la máxima pena prevista por la ley para el responsable del femicidio.













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