El movimiento turístico durante el fin de semana largo de Semana Santa dejó cifras positivas a nivel nacional teniendo en cuenta el contexto económico adverso, con más de 2,8 millones de personas movilizándose por distintos puntos del país. De acuerdo a relevamientos del sector, se registró un crecimiento interanual en la cantidad de viajeros, aunque con un perfil más moderado en el gasto y una tendencia marcada hacia estadías más breves, condicionadas por el contexto económico.
En ese escenario, la provincia de Jujuy se consolidó como uno de los destinos más elegidos del norte argentino, con una ocupación promedio del 81,2% y la llegada de 20.667 turistas durante el fin de semana. Los datos difundidos por el Ministerio de Cultura y Turismo provincial reflejan una distribución sostenida de visitantes en las distintas regiones, con mayor concentración en la Quebrada de Humahuaca, que alcanzó un 87,5% de ocupación, seguida por los Valles (76,7%), las Yungas (72,4%) y la Puna (69,7%).
La estadía promedio se ubicó en 2,7 noches, en línea con la tendencia nacional hacia viajes más cortos. En términos económicos, el impacto directo generado por la actividad turística superó los 7 mil millones de pesos, con un gasto diario estimado en $124.945 por persona. Estos números reflejan no solo el volumen de visitantes, sino también el aporte del turismo a la economía local en un contexto de consumo más prudente.
El movimiento turístico estuvo acompañado por una agenda amplia de propuestas enmarcadas en el calendario “Devoción en las Alturas”, que incluyó actividades religiosas, culturales y gastronómicas en distintos puntos del territorio. Localidades como Tilcara, Humahuaca y Yavi concentraron celebraciones tradicionales, mientras que la capital provincial también registró un importante flujo de visitantes.
A nivel país, el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) indicó que, si bien aumentó la cantidad de turistas respecto a 2025, el gasto total mostró una caída en términos reales. El promedio diario por persona se ubicó por debajo del año anterior y la estadía media descendió a 2,6 noches, consolidando un perfil de viajero que prioriza escapadas cercanas, controla sus gastos y opta por actividades accesibles.



















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