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Más del 50% de los niños continúa en situación de pobreza en Argentina

Más de la mitad de los niños en Argentina vive en la pobreza y casi un 30% no accede a una alimentación regular, según un informe reciente de la Universidad Católica Argentina (UCA). Aunque los datos muestran una leve mejora en los últimos años, la situación sigue siendo crítica y evidencia problemas estructurales que aún no se resuelven.

Una leve mejora que no alcanza

En 2025, la pobreza infantil alcanzó el 53,6%, mientras que la indigencia bajó al 10,7%. Esto representa una mejora respecto a años anteriores, especialmente luego de los picos registrados entre 2020 y 2023. Sin embargo, el informe advierte que esta baja no implica una solución definitiva, ya que en el largo plazo la pobreza infantil muestra una tendencia creciente.

Desde 2010 hasta hoy, los niveles de pobreza han tenido subas en momentos de crisis y leves descensos en períodos de recuperación. A pesar de la mejora reciente, los niveles actuales siguen siendo más altos que hace más de una década, lo que refleja la persistencia del problema.

Hambre y asistencia en aumento

Uno de los datos más preocupantes es que el 28,8% de los niños sufre inseguridad alimentaria, y dentro de ese grupo, el 13,2% padece situaciones graves, es decir, no accede a una alimentación suficiente de manera regular. Esta problemática afecta principalmente a los sectores más vulnerables.

En paralelo, la asistencia alimentaria alcanzó al 64,8% de los niños, el nivel más alto registrado. Este aumento está vinculado al crecimiento de comedores escolares, comunitarios y programas estatales como la ayuda alimentaria. A su vez, el 42,5% recibe transferencias como la Asignación Universal por Hijo, aunque no todos los chicos en situación de pobreza están cubiertos por estas políticas.

Otras carencias que afectan a la infancia

El informe también revela otras dificultades importantes. Casi el 20% de los niños dejó de asistir al médico o al dentista por falta de dinero, lo que impacta directamente en su salud. Además, el 18,1% vive en viviendas precarias y el 20,9% en condiciones de hacinamiento, mientras que el 42% no tiene acceso adecuado a servicios básicos como el saneamiento.

A esto se suma que el 37,5% sufre privaciones en vestimenta, una situación que no solo refleja carencias materiales, sino también efectos emocionales en los chicos.

Un problema estructural

Los especialistas señalan que, si bien las ayudas estatales son importantes, no alcanzan para cubrir todas las necesidades. En ese sentido, remarcan que mejorar las condiciones laborales de los adultos es clave para reducir la pobreza infantil de manera sostenida.

Finalmente, el informe advierte sobre otro fenómeno: la caída de la natalidad. Cada vez hay menos hogares con niños en el país, lo que también refleja el impacto de la crisis económica en las decisiones familiares.

En síntesis, aunque algunos indicadores muestran una mejora reciente, la pobreza infantil en Argentina sigue siendo un problema profundo y persistente, con múltiples dimensiones que afectan la vida cotidiana de millones de niños.

Fuente: Infobae

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