El riesgo país argentino volvió a superar los 800 puntos básicos este lunes 2 de noviembre y alcanzó su nivel más alto desde octubre de 2025. El indicador elaborado por JP Morgan llegó a las 808 unidades durante la jornada, mientras que distintos registros ubicaron el cierre en 805 puntos, en medio de una nueva caída de los bonos soberanos y una creciente incertidumbre sobre el escenario económico nacional.
El deterioro de los activos argentinos se produjo en un contexto de mayor tensión en los mercados internacionales, impulsado por las elevadas tasas de interés en Estados Unidos y la reacción financiera tras las elecciones presidenciales de Brasil. Sin embargo, los analistas señalaron que los factores internos, como la acumulación de reservas y los próximos vencimientos de deuda, tienen un peso determinante en la evolución del indicador.
Las reservas y la deuda de 2027 preocupan a los inversores
Una de las principales inquietudes del mercado es la capacidad del Gobierno nacional para afrontar los compromisos de deuda en dólares previstos para 2027, incluidos los pagos al Fondo Monetario Internacional (FMI). A esto se suman las dudas sobre el financiamiento externo y la sostenibilidad de la política cambiaria.
El Banco Central acumuló compras por USD 1.396 millones durante octubre, aunque el ritmo de adquisición de divisas se interrumpió en las últimas jornadas. Según la consultora Invecq, la entidad monetaria registró tres ruedas consecutivas sin compras netas, una situación que volvió a generar preocupación entre los inversores por la evolución de las reservas internacionales.
La incertidumbre electoral también presiona sobre los mercados
Distintas consultoras financieras advirtieron que las elecciones presidenciales argentinas de 2027 comienzan a influir en las decisiones de inversión. Mientras algunas firmas atribuyen la suba del riesgo país a la incertidumbre política, otros especialistas consideran que el deterioro responde principalmente a las dificultades económicas y financieras que enfrenta el país.
El aumento del indicador refleja una mayor percepción de riesgo sobre la deuda argentina, lo que encarece las posibilidades de acceder al financiamiento internacional. En este escenario, los mercados seguirán de cerca la evolución del dólar, las compras de reservas del Banco Central y las señales económicas del Gobierno durante los próximos meses.













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