Estados Unidos celebra este martes 3 de noviembre las elecciones legislativas de medio término, una jornada decisiva que pondrá a prueba la gestión del presidente Donald Trump y determinará el equilibrio de poder en el Congreso durante los próximos dos años. Los comicios se desarrollan en un contexto de malestar económico, tensiones internacionales y una fuerte disputa entre republicanos y demócratas.
En total, se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 puestos del Senado, además de elegirse gobernadores en 36 estados. Actualmente, los republicanos controlan ambas cámaras, pero la oposición demócrata busca recuperar la mayoría para limitar la capacidad del mandatario de impulsar sus políticas.
La economía y el control del Congreso, en el centro de la disputa
El aumento del costo de vida, la inflación, los aranceles comerciales y las consecuencias económicas de la guerra con Irán se encuentran entre las principales preocupaciones de los votantes. Mientras los demócratas cuestionan las políticas económicas de Trump, los republicanos defienden sus recortes impositivos y las restricciones migratorias como medidas necesarias para fortalecer al país.
Para recuperar el control del Congreso, los demócratas necesitan sumar tres bancas adicionales en la Cámara de Representantes y obtener una ganancia neta de cuatro escaños en el Senado, donde los republicanos mantienen una mayoría de 53 a 47. Una victoria opositora podría dificultar la aprobación de nuevas leyes, habilitar investigaciones parlamentarias y condicionar los nombramientos de altos funcionarios y jueces federales.
Millones de votos anticipados y preocupación por los resultados
La jornada electoral llega después de una intensa campaña en la que más de 57 millones de estadounidenses emitieron su voto de manera anticipada. Las disputas también se extienden a estados tradicionalmente republicanos, como Texas, Kansas, Iowa y Alaska, mientras crece la preocupación por posibles cuestionamientos a los resultados. En la víspera, la Corte Suprema rechazó una solicitud para apartar miles de votos por correo en California.
Por su parte, Donald Trump seguirá el desarrollo de los comicios desde la Casa Blanca, mientras ambos partidos esperan conocer una primera tendencia electoral. El resultado será determinante para la segunda mitad de su mandato, ya que definirá si conserva el respaldo legislativo necesario para avanzar con su agenda o si deberá gobernar con un Congreso controlado, total o parcialmente, por la oposición.
Fuente: Infobae













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