River sabía que el partido de este sábado ante Rosario Central en el Monumental era más que una semifinal. Era, al menos en el sentido metafórico, una final.
No por menospreciar a los otros semifinalistas del Torneo Apertura 2026, Argentinos Juniors y Belgrano, que este domingo definirán al rival del Millonario en el Kempes y bien tienen pergaminos para transitar estas instancias, sino por el rival de turno.
El equipo de Ángel Di María, a quien el Monumental recibió con un ambiente muy hostil, llegaba como un fuerte candidato al título por lo hecho en el último año y medio, en gran parte de la mano del Fideo, y por su presente, con siete triunfos y un empate en sus últimas ocho presentaciones.
Pero River, que hace apenas seis días estuvo al borde del nocaut, fue mejor. Sin desbordar al Canalla con un fútbol sobresaliente, el Millonario lo borró de la cancha.
Del abismo al Kempes
En menos de una semana, el equipo de Eduardo Coudet pasó por demasiadas emociones. Superar a San Lorenzo, que jugó 90 minutos con un jugador menos, fue quimérico por las formas: lo empató en el tiempo regular, puso el 2-2 con un centro a los 121 minutos y remontó un triple match point en los penales.
Unos días después, el miércoles, River mostró una mejor cara y, en una de sus mejores versiones del año, le ganó 2 a 0 a Gimnasia.
Con 210 minutos en la espalda, los mismos que su rival, aparecía un peso pesado, el Central de Di María, con muchas polémicas y declaraciones cruzadas que le dieron un tinte aun más cinematográfico al partido de esta noche.

Y en la cancha, donde en definitiva se resuelve todo, el River de Coudet dio una verdadera muestra de carácter. Si bien no brilló, jugó el partido como una final, con mucha garra y disciplina, y desbordó al Central de Almirón, que venía de cargarse a Independiente y Racing en el Gigante de Arroyito.
Difícil era imaginar, alrededor de las nueve de la noche del pasado domingo, a River esperando la semi entre Argentinos y Belgrano para determinar a su rival en la final. Pero San Lorenzo no lo mató y, ligando como también hay que ligar cuando un equipo quiere trascender, el equipo de Núñez está a un partido de su primer título desde marzo de 2024.
River jugó mejor que Central y por eso es finalista
En un partido que se auguraba como una batalla, el equipo de Coudet tenía que demostrar de qué estaba hecho. Había fallado en el Superclásico contra Boca, también en el Monumental, y había salido airoso de los clásicos contra Racing y San Lorenzo, transitando también de buena manera la fase de grupos de la CONMEBOL Sudamericana, donde el próximo miércoles pondrá un equipo alternativo para recibir a Red Bull Bragantino.
Por eso, el partido de sábado, por el morbo pero principalmente por tratarse de una semifinal, instancia a la que el Millonario se desacostumbró en el último tiempo, era fundamental.

Y pese al cansancio, a las bajas por lesión, a los jugadores entre algodones -hoy fue suplente Acuña, a quien Viña lo reemplazó de buena manera, y salieron por diversos motivos físicos Driussi (parece grave), Montiel y Moreno-, y a un juego que no termina de convencer, persistió.
Porque desde el pitazo inicial de Ramírez, que tenía enfrente un partido caliente, salió a comerse a su rival. Manejando la pelota con cierta claridad y tratando de asfixiar al Canalla en la salida, River se sobrepuso a su propia falta de claridad ofensiva, que se hizo todavía más profunda cuando perdió el peso de Driussi, y terminó ganando por un gol de penal de Colidio, que agarró una pelota complicada y sumó más porotos para una hinchada que hace menos de una semana lo silbó al unísono.
Con el tridente del medio, compuesto por Moreno (luego Silva, que dio el pase del segundo penal), Vera y Galván, muy cerca de Ibarra y Pizarro, comiéndolos y cortando los circuitos de juego de Central, que no podía salir cómodo por abajo, River empezó a ganar el partido.
Y, salvo algunos descuidos a las espaldas de sus laterales, además de unos últimos 20 minutos en los que aguantó como pudo, solo tuvo dos chances en contra: en ambas lo salvaron los palos, interviniendo también Beltrán en la primera de ellas.
Aunque fue superior, entonces, River también volvió a ligar, porque el remate de Pol Fernández, desvío mediante, y el lejano tiro libre de Di María estuvieron a punto de meterse en el arco de un joven arquero que sigue respondiendo en momentos calientes.
Pero fue muy serio el partido de River, que se repuso a las adversidades, como la preocupante lesión de Driussi o el penal que Ledesma, ex del club, le atajó a Montiel, un especialista de la materia.
Y, empujado por su gente, a la que poco a poco se empieza a ganar, cambiando silbidos por aplausos, no perdió la tranquilidad. Así llegó el gol de la victoria, un penal pateado por Colidio. Y así también bancó los trapos cuando tenía que hacerlo y, en definitiva, se metió en una final, que puede significar el primer título desde la Supercopa Argentina 2024, de la mano de Demichelis y con el golazo agónico de Aliendro.
El rival, sea Argentinos Juniors o Belgrano (NdR: se enfrentan desde las 17:00 de este domingo en La Paternal, con transmisión en vivo de ESPN Premium), será duro, porque al equipo de Coudet no le sobra nada. Y menos ahora, con nuevas bajas por lesión.
Pero River, agarrándose de su suerte y construyendo a partir de ella, va. Y no solo va: está a un partido del primer gran objetivo del año.
Fuente: ESPN














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