Al menos 13 personas murieron y decenas resultaron heridas este martes tras un ataque masivo de Rusia contra Kiev y otras ciudades de Ucrania, en una de las ofensivas más intensas registradas en los últimos meses de la guerra. Según informaron las autoridades ucranianas, el bombardeo incluyó 73 misiles y 656 drones, mientras que Moscú aseguró que la operación fue una represalia por recientes acciones militares ucranianas en territorio ruso.
Kiev y otras regiones bajo fuego
De acuerdo con los reportes oficiales, cuatro personas fallecieron en Kiev y otras seis en la ciudad de Dnipró, mientras que decenas de civiles resultaron heridos. En la capital ucraniana, varios misiles balísticos impactaron en distintos barrios, causando importantes daños en edificios e infraestructura.
Los ataques también alcanzaron las regiones de Járkov, Zaporiyia y Poltava. En Járkov, las autoridades locales informaron que la ciudad fue golpeada por 15 drones y dos misiles, dejando al menos diez heridos, entre ellos un niño. La Fuerza Aérea de Ucrania afirmó haber interceptado 40 misiles y 602 drones, aunque numerosos proyectiles lograron impactar en sus objetivos.
Rusia justificó la ofensiva
El Ministerio de Defensa ruso confirmó la operación y señaló que estuvo dirigida contra empresas del complejo industrial militar ucraniano e infraestructura estratégica. Según Moscú, se utilizaron armas de largo alcance lanzadas desde aire, mar y tierra, incluyendo misiles hipersónicos y drones de ataque.
El Kremlin sostuvo que el bombardeo fue una respuesta a lo que calificó como “ataques terroristas” perpetrados por Ucrania en territorio ruso. Mientras tanto, las autoridades de Rusia informaron la muerte de un civil en la región de Kursk tras un ataque con drones atribuido a Kiev y reportaron un incendio en una refinería de la región de Krasnodar.
Crece la escalada del conflicto
El nuevo intercambio de ataques refleja una creciente intensificación de la guerra, con ambos países aumentando sus operaciones de largo alcance contra objetivos militares y energéticos. En las últimas semanas, tanto Rusia como Ucrania han multiplicado los bombardeos con drones y misiles, elevando la tensión y dificultando cualquier posibilidad de una reducción inmediata de las hostilidades.
Las nuevas ofensivas se producen en un contexto de creciente preocupación internacional por el impacto humanitario del conflicto, que continúa provocando víctimas civiles y daños en infraestructuras clave de ambos países.
Fuente: TN













