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Apoyo norteamericano y fractura interna: Milei busca sobrevivir al último tramo electoral

El presidente Javier Milei atraviesa los últimos días de campaña con una estrategia defensiva, centrada en conservar el apoyo legislativo necesario para sostener sus vetos y resistir el avance de la oposición. La Casa Rosada confía en que, pese al desgaste político, podrá consolidar un bloque de alrededor de 75 diputados propios y una decena de aliados del PRO, conformando el “tercio” que Milei considera clave para garantizar su gobernabilidad.

Según fuentes oficiales, la reunión con Donald Trump no dejó el impacto esperado, aunque sirvió para reafirmar el respaldo político de Estados Unidos, que se ha convertido en un actor central en la construcción del frágil equilibrio institucional del Gobierno argentino. En ese marco, Milei reconoció que “un buen resultado es poder armar sistemáticamente el tercio para defender los vetos”.

Tensiones con Macri y reacomodamientos en el gabinete

El vínculo entre Milei y Mauricio Macri atraviesa uno de sus momentos más tensos. El expresidente se negó a participar en la campaña y advirtió públicamente al Gobierno sobre la necesidad de un “diálogo político serio”, lo que fue respondido por Santiago Caputo, quien le recordó que “toda iniciativa será bajo el liderazgo de Milei”.
Caputo, hombre de confianza del presidente, sería inminentemente incorporado de manera formal al gabinete, lo que desplazará parcialmente al entorno de Karina Milei, según admiten fuentes internas. Mientras tanto, en el Congreso, los libertarios se preparan para un escenario sin quórum propio y con un Senado adverso, donde incluso una buena elección no les permitiría imponer agenda.

Interferencia de Estados Unidos y reacciones del peronismo

El asesor norteamericano Barry Bennett, enviado por Trump, generó revuelo político en Buenos Aires al mantener reuniones con dirigentes oficialistas y de la oposición. Su intervención fue clave para bloquear cambios en la ley de DNU y en el reparto de impuestos, configurando lo que en Balcarce 50 definen como “un rescate político más complejo que el financiero”.

Este acercamiento con Washington fue aprovechado por Fuerza Patria para reactivar la polarización en el tramo final de la campaña. El peronismo —fortalecido por su triunfo en Buenos Aires— apela al rechazo mayoritario hacia Donald Trump en el electorado argentino, que supera el 60% de imagen negativa, y busca posicionarse como contrapeso del alineamiento de Milei con la derecha internacional. Cristina Kirchner y Sergio Massa reaparecieron para cuestionar al oficialismo, mientras Axel Kicillof y los gremios intensifican su presencia territorial en el conurbano.

Un cierre de campaña con final incierto

El oficialismo modificó el escenario del acto de cierre: de Córdoba a Rosario, una decisión que revela el temor a una posible derrota en el distrito gobernado por Martín Llaryora. Milei confía en que la boleta única lo favorezca visualmente y le permita mejorar su desempeño en provincias clave. Sin embargo, la interna libertaria sigue latente, especialmente en Buenos Aires, donde Diego Santilli intenta recuperar terreno en un clima de anarquía política.

A pocos días de las elecciones, el Gobierno apuesta a resistir más que a conquistar. Su objetivo ya no es ganar terreno, sino evitar que el mapa se tiña de otro color. El resultado final marcará no solo el futuro de Milei, sino también el rumbo de su alianza con Estados Unidos y la capacidad de los libertarios para sostener su proyecto político en el Congreso.

Fuente: Infobae

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