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Aumenta la preocupación por una crisis global de dólar

El dólar, históricamente considerado un refugio seguro para los inversores globales, atraviesa uno de sus momentos más delicados en décadas. Desde mediados de enero, la moneda estadounidense cayó más de un 9% frente a una canasta de divisas importantes, y dos quintas partes de esa depreciación se concentraron en las últimas semanas. Esta dinámica genera preocupación sobre la estabilidad de la economía global.

Detrás de esta volatilidad está la creciente incertidumbre económica generada por la administración de Donald Trump. Su nueva guerra comercial, que multiplicó los aranceles a niveles sin precedentes, golpeó la confianza de los inversores, interrumpió las cadenas de suministro globales y disparó la inflación en Estados Unidos. Con la economía al borde de la recesión y la deuda neta rondando el 100% del PIB, los temores de una crisis del dólar ganan terreno.

Además, el reciente presupuesto aprobado por el Congreso estadounidense proyecta agregar 5,8 billones de dólares adicionales al déficit en la próxima década, profundizando aún más la debilidad fiscal. Esta combinación de deuda creciente, aumento del déficit y tensiones comerciales genera dudas sobre la capacidad de EE.UU. para sostener su rol como principal garante financiero del mundo.

Los efectos ya comienzan a sentirse: grandes inversores extranjeros están reduciendo su exposición a activos estadounidenses. Actualmente, poseen unos 8,5 billones de dólares en deuda pública de EE.UU., una cifra que, de continuar la fuga de capitales, podría provocar una crisis en el mercado de bonos, con consecuencias devastadoras para el sistema financiero global.

La Reserva Federal, bajo presión política directa de Trump para recortar tasas de interés, se enfrenta a un dilema crítico: intervenir para estabilizar el mercado podría ser visto como financiar irresponsablemente el creciente déficit fiscal, mientras que no actuar podría desatar una crisis aún mayor.

En este escenario, si la confianza en el dólar colapsa, el impacto podría extenderse rápidamente desde los bonos del Tesoro al sistema bancario, los fondos de cobertura y los mercados de crédito, generando una crisis sistémica de alcance global.

A medida que el riesgo de una “crisis del dólar” se vuelve más tangible, la capacidad de reacción política y económica de EE.UU. será clave para evitar un escenario que, hasta hace poco, parecía reservado solo a economías emergentes.

Fuente: Todo Noticias

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