El crecimiento explosivo del uso de inteligencia artificial (IA), impulsado por fenómenos virales como las imágenes generadas al estilo Studio Ghibli, reavivó un debate en redes sociales: ¿cuánta agua consume realmente esta tecnología?
Cada vez que se realiza una consulta a sistemas como ChatGPT, los centros de datos que alojan los servidores deben procesar millones de cálculos por segundo, lo que genera un importante calentamiento de los equipos. Para evitar daños o apagones, se utilizan sistemas de refrigeración intensivos, la mayoría de ellos basados en agua. El proceso implica una importante evaporación, lo que deriva en una significativa huella hídrica: la cantidad de agua dulce consumida y evaporada para mantener operativos estos sistemas.
David Soto, director global de oferta en Softtek y especialista en sistemas de IA, explicó a TN Tecno que ChatGPT podría utilizar entre 10 y 100 mililitros de agua por consulta, es decir, medio litro de agua cada 5 a 50 interacciones. Actividades más complejas, como redactar un correo de 200 palabras o generar un informe de 10 páginas, pueden requerir hasta 60 litros de agua. En el caso de la generación de imágenes, el consumo oscila entre 2 y 5 litros por solicitud.
«Una parte muy importante de la IA, que muchas veces como usuario no se percibe, es el entrenamiento de los modelos», señaló Soto. Para el modelo GPT-3, por ejemplo, se estima que se evaporaron unos 700.000 litros de agua durante la fase de entrenamiento. Para modelos más recientes y complejos, el consumo podría escalar hasta los 2,7 millones de litros.
Actualmente, el consumo de agua de la IA se mide a través de indicadores como el PUE (eficiencia energética) y el WUE (eficiencia del uso de agua), aunque la falta de transparencia sigue siendo un problema. Soto propone que las empresas desarrolladoras de grandes modelos de lenguaje (LLM) publiquen datos estandarizados sobre su consumo de recursos y se sometan a auditorías externas.
El impacto, sin embargo, no se limita a la IA. Actividades cotidianas como ver una hora de contenido en Netflix pueden consumir 0,36 litros de agua, y el envío de un audio por WhatsApp, 0,0036 mililitros. Pero el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial vuelve urgente la necesidad de medir su huella ambiental: en 2023, los centros de datos de Estados Unidos consumieron más de 283.900 millones de litros de agua, y se proyecta que para 2027, la demanda global de IA podría requerir hasta 6,6 mil millones de metros cúbicos de extracción de agua.
Ante esta situación, algunas compañías comenzaron a implementar estrategias para reducir el impacto, como reutilizar respuestas ya generadas, optimizar prompts, utilizar modelos más pequeños y eficientes, ubicar centros de datos en regiones frías o aprovechar agua reciclada.
Fuente: TN

















Deja una respuesta