Las inyecciones para adelgazar se convirtieron en la “droga del año” en la Argentina, con un crecimiento acelerado de su uso y una fuerte preocupación por la venta sin receta y la automedicación sin control médico.
El tema ya forma parte de conversaciones cotidianas y se impulsa por recomendaciones informales, mientras especialistas advierten sobre los riesgos del uso estético de estos fármacos.
Venta sin receta y alarma sanitaria
Una cámara oculta de Telenoche confirmó que en algunas farmacias se venden inyecciones para bajar de peso sin exigir receta médica, pese a que su comercialización es bajo prescripción obligatoria. Farmacéuticos reconocieron la alta demanda y la facilidad con la que se accede a estos medicamentos, incluso sin controles ni advertencias sobre efectos adversos.
Especialistas advierten que la automedicación puede provocar efectos gastrointestinales, pancreatitis y problemas en la vesícula, entre otras complicaciones.
Qué son y por qué creció su uso
Las drogas más utilizadas son la semaglutida y la tirzepatida, indicadas originalmente para la diabetes y hoy usadas para el tratamiento de la obesidad. Su uso se multiplicó por cinco en apenas cinco meses y actualmente unas 150.000 personas están en tratamiento en el país.
Si bien son efectivas, las nutricionistas remarcan que no son para todos ni una solución mágica, y que solo deben indicarse en personas con obesidad o sobrepeso con enfermedades asociadas, siempre con seguimiento médico y cambios de hábitos.
El furor, amplificado por redes sociales y celebridades, convive con la desinformación, lo que potencia el uso indebido y los riesgos para la salud.
Fuente: TN














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