Desde este viernes, el mercado cambiario argentino comenzó a operar bajo un nuevo esquema de bandas de flotación para el dólar, luego de que el Gobierno modificara la forma en que se ajustan los límites de la cotización oficial. La medida marca el inicio de una nueva etapa en la política cambiaria, con el foco puesto en acumular reservas, ordenar el frente externo y administrar las expectativas inflacionarias.
El debut del sistema encuentra a inversores y operadores analizando cómo impactarán estos cambios en la demanda de dólares, la operatoria diaria y la valuación de los activos en pesos y en moneda extranjera, en un contexto de atención permanente sobre la inflación.
Qué cambia con el nuevo esquema cambiario
El nuevo régimen introduce modificaciones clave respecto del sistema anterior. El techo y el piso de la banda cambiaria dejan de ajustarse a un ritmo fijo del 1% mensual y, a partir de ahora, se actualizarán cada mes según la inflación informada por el INDEC, con un rezago de dos meses. Por ejemplo, el ajuste de enero toma como referencia el índice de precios de noviembre.
Además, el Banco Central podrá comprar dólares aun cuando el tipo de cambio no se acerque al piso de la banda, con el objetivo de fortalecer las reservas internacionales. Estas compras serán graduales, estarán condicionadas a la oferta genuina de divisas y tendrán un límite operativo: la autoridad monetaria podrá intervenir hasta un 5% del volumen diario del mercado, lo que hoy equivale a unos USD 400 millones.
Objetivos y expectativas del Gobierno
La implementación del nuevo esquema coincide con el lanzamiento de un programa formal de compras de divisas y busca corregir una de las principales debilidades del programa económico: la escasez de reservas internacionales. Analistas señalan que el preanuncio de esta estrategia apunta a mejorar la confianza del mercado y el perfil de riesgo del país, con impacto directo sobre la deuda soberana.
También se espera que el nuevo marco ordene las decisiones de inversión en instrumentos en pesos, en especial aquellos ajustados por inflación (CER), que ganan atractivo en un escenario donde la inflación podría tardar en bajar del 2% mensual.
Desde el IERAL destacaron que el esquema permite mayor margen de intervención del Banco Central para comprar dólares y amortiguar el ciclo económico, aunque advirtieron que el régimen sigue siendo transitorio y mantiene restricciones que afectan la inversión y el crecimiento sostenido.
Riesgos, dudas y puntos de atención
Pese a las ventajas, los analistas advierten sobre riesgos y limitaciones. Entre ellos, la indexación de las bandas por inflación pasada, que puede dificultar la formación de tasas de interés a plazo fijo y generar tensiones en la curva de rendimientos. Además, el esquema no contempla el levantamiento del cepo para personas jurídicas, un punto considerado clave para impulsar la inversión.
También se remarca que la acumulación de reservas será gradual y dependerá de la aparición de oferta genuina de dólares, como una mayor liquidación del agro o cambios en los flujos financieros. En paralelo, el mercado sigue de cerca variables como la inflación, las tasas de interés, la estrategia del Tesoro para afrontar la deuda y la liberación de depósitos en dólares de gran volumen, que podrían sumar presión sobre la liquidez.
Fuente: Infobae















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