El obispo de Jujuy, monseñor César Daniel Fernández, expresó su pesar tras la partida del Papa Francisco, a quien recordó con cariño y admiración por su testimonio de fe y compromiso con los más vulnerables.
“Habíamos tenido mucha esperanza de que se recuperara. Ayer mismo todos lo vimos aparecer ahí en el balcón de la basílica de San Pedro, veíamos que estos días se iba recuperando de a poquito”, señaló el obispo, al tiempo que reconoció que su salud ya venía atravesando numerosas dificultades. “Me parece que también la fiesta de Pascua dice mucho. Ayer hemos celebrado la resurrección de Jesús y es todo un signo que el Papa, precisamente en este tiempo de Pascua —él que nos predicó la esperanza y nos animó a mirar hacia Dios siempre— haya partido a la casa del Padre”.
Monseñor Fernández compartió que conoció de cerca al Sumo Pontífice durante sus años en Buenos Aires y que la cercanía y el afecto con él hacen que su partida sea especialmente dolorosa. “Estamos muy dolidos, pero esperanzados con el testimonio que nos ha dado de fe, de que eso nos iba fortaleciendo a todos”.
Invitó a la comunidad a unirse en oración por el papa Francisco y anticipó que esta noche se celebrarán misas en su honor en distintas parroquias. En su caso, presidirá una misa en la iglesia San Francisco, de los padres franciscanos, debido a la limitada capacidad del colegio del Huerto donde habitualmente oficia.
Monseñor Fernández también resaltó el legado del Papa en cuanto a la conducción de la Iglesia, haciendo énfasis en su fidelidad al Concilio Vaticano II, su preocupación por la dignidad humana y su dolor frente a los conflictos armados en distintas partes del mundo. “Sabemos su gran preocupación por el cuidado de la casa común, sabemos lo que lo atormentaba y hacía sufrir la guerra en Oriente, en Ucrania, en tantos lugares del mundo. Quiso abrazar a toda la humanidad, y sobre todo a los más desprotegidos”, manifestó.
Destacó también que los viajes apostólicos de Francisco siempre estuvieron dirigidos a las periferias, a regiones sufrientes que no suelen tener visibilidad internacional. Allí, según recordó, “intentaba poner una palabra de comunión, de aliento y animar a la resolución de los conflictos”.
Sobre la visita que nunca se concretó a la Argentina, explicó que no se daban las condiciones necesarias para que su presencia fuera unificadora, sin generar grietas ni suspicacias. Sin embargo, remarcó que el Papa nunca se olvidó de su patria. “Tanto a veces le dolía los desencuentros que vivimos los argentinos y las situaciones sociales y la pobreza en la cual estamos sumergidos”.
Conmovido, antes de concluir su reflexión hizo hincapié en la huella espiritual que deja Francisco en el corazón de la Iglesia. “Nos ha dado testimonio no solo con sus palabras, sino con su vida”.













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