Los bosques húmedos de las Yungas jujeñas enfrentan una crisis ambiental desde hace varios días cuando se desataron incendios forestales que requirieron de la asistencia de los brigadistas de manejo del Fuego Nacional y múltiples instituciones bomberiles de la zona.
Los incendios forestales en el departamento de Ledesma, con epicentro en la zona de Yuto y hacia el Parque Nacional Calilegua, han consumido más de 1.500 hectáreas de vegetación nativa y pastizales, según reportes oficiales y de prensa local. Mientras tanto, una intensa lluvia registrada desde la noche del jueves ayudó a mitigar parcialmente la propagación del fuego, aunque el daño ambiental ya es significativo.

El fuego avanza y el contexto
Las autoridades provinciales informaron que al menos tres focos de incendios permanecen activos, con epicentros en rutas clave como la RN 34 y zonas de biodiverse selva montana. En particular, el incendio identificado como “El Cruce” en la intersección de la RP 1 y la RN 34 afectó alrededor de 1.200 hectáreas mezclando bosque nativo (≈ 70 %) y pastizales/cultivos (≈ 30 %). Otro foco denominado “Poste”, en la localidad de Yuto, ya afectó unas 208 hectáreas de bosque nativo, aunque fue calificado como “activo pero controlado”. En tanto, dentro del Parque Nacional Calilegua se estimó un daño de al menos 190 hectáreas.
La ministra de Ambiente y Cambio Climático, María Inés Zigarán, reconoció que aunque “no estamos ante un déficit hídrico importante como en otras temporadas”, hubo un incremento notable de temperaturas —entre 6° y 7° más que en años anteriores— lo que, junto al material combustible disponible y los vientos fuertes, propició la aparición y propagación del fuego.

Lluvias: alivio parcial, pero daño persistente
Desde la noche del jueves, se registraron precipitaciones en el sudeste de la provincia, lo cual permitió que los brigadistas ganaran terreno en la contención de los frentes activos. Si bien no hay cifras oficiales completas sobre la cantidad de milímetros caídos, diversos medios locales señalan que la lluvia contribuyó a enfriar el entorno e inhibir nuevos frentes de propagación.

Sin embargo, las lluvias no borran el daño ya hecho: zonas de selva montana, donde viven especies vegetales endémicas y fauna característica de las yungas, fueron alcanzadas por las llamas. Esto implica pérdida de cobertura vegetal, alteración del suelo, riesgo de erosión y afectación de la fauna silvestre. El hecho de que el fuego haya ingresado al Parque Nacional Calilegua refuerza la preocupación, pues se trata de un área protegida clave para la biodiversidad.
El operativo de contención sigue movilizado: más de 30 brigadistas de las bases provinciales (El Brete, Palma Sola, San Pedro, Humahuaca) y equipos del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) trabajan con apoyo aéreo (aviones hidrantes, helicóptero) para atacar los focos activos.













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