El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, reapareció públicamente este miércoles tras doce días de intensos enfrentamientos entre su país e Israel. En un discurso difundido en redes sociales, Khamenei afirmó que la República Islámica había asestado “un duro golpe” a Estados Unidos, al atacar la base aérea de Al-Udeid en Qatar, considerada una instalación estratégica para las operaciones militares estadounidenses en Medio Oriente.
Además, el líder iraní acusó a Washington de intervenir directamente en el conflicto para proteger a Israel, sin lograr su objetivo. “El régimen estadounidense entró directamente en la guerra porque creía que, si no lo hacía, el régimen sionista sería completamente destruido. Entró en la guerra para intentar salvarlo, pero no logró nada”, expresó. También calificó a Israel como un “régimen sionista prácticamente noqueado y aplastado” por los ataques iraníes.

Las declaraciones de Khamenei se dieron en medio de una escalada de tensión regional, con cruces de misiles y drones entre Irán e Israel, y una ofensiva conjunta estadounidense-israelí que, según fuentes occidentales, habría causado graves daños en al menos tres instalaciones nucleares iraníes. A pesar de que el régimen iraní sostiene su narrativa de resistencia, la CIA confirmó que el programa nuclear de Teherán sufrió daños severos, y que su reconstrucción podría demorar años.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump insistió en que las instalaciones nucleares “fueron aniquiladas”, mientras que su directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, afirmó que los sitios en Natanz, Fordow e Isfahán “fueron destruidos”. Israel celebró las conclusiones como una validación de su campaña preventiva y aseguró que “la operación ha logrado su objetivo estratégico”. La comunidad internacional, por su parte, insiste en un retorno urgente a la diplomacia.
Fuente: Infobae













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