La justicia federal de Mar del Plata ha ordenado la prisión domiciliaria por 72 horas para Patricia Kadgier, hija de un exjerarca nazi, y su esposo. Ambos acusados del delito de «encubrimiento» por la posesión de una pintura robada durante la Segunda Guerra Mundial. La obra, titulada «Retrato de dama» y datada del siglo XVIII, fue sustraída por el Tercer Reich a un galerista holandés.
La pareja, que ya fue citada a declaración indagatoria, se reconoció como poseedora del cuadro ante la justicia civil, pero no lo entregó voluntariamente. A pesar de un allanamiento inicial en su domicilio en el barrio Parque Luro que resultó negativo, la investigación se ha profundizado. Son, al menos, cuatro allanamientos adicionales en busca de la pieza, que pertenecía a la colección de Jacques Goudstikker.

La búsqueda de la obra y el reclamo de propiedad
La investigación judicial se intensificó luego de que la prensa neerlandesa revelara la ubicación del cuadro. Un periodista del medio AD, en el marco del 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, logró identificar la pintura en un aviso de venta de la casa de Patricia Kadgier. La imagen del cuadro, que colgaba en el living, fue la pista clave. Sin embargo, al llegar la policía al domicilio, el cuadro había sido reemplazado por un tapiz.
El matrimonio, en un intento de legitimar su posesión, presentó un reclamo ante la justicia civil alegando que, debido al tiempo transcurrido, cualquier reclamo de los herederos del dueño original ha prescrito. Sin embargo, el fiscal Carlos Martínez sostiene que el delito de encubrimiento es imprescriptible, ya que se cometió en un contexto de genocidio. La pareja incluso propuso que la obra quedara en custodia de la justicia hasta que se resuelva la disputa legal, una propuesta que no detuvo la acción de la fiscalía.

Conexión con el pasado nazi
El caso ha sacado a la luz la historia de Friedrich Kadgier, padre de Patricia, quien fue un colaborador cercano de Hermann Göring, una de las figuras más importantes del régimen de Adolf Hitler. La familia Goudstikker, de la cual se robó la pintura, fue despojada de cientos de obras de arte por las fuerzas alemanas a principios de la década de 1940.
La detención domiciliaria de la pareja, solicitada por el fiscal Martínez y autorizada por el juez de Garantías Federal Santiago Inchausti, es un paso significativo en la búsqueda de justicia para las víctimas del expolio nazi. La investigación continúa con la esperanza de recuperar el cuadro y devolverlo a sus legítimos dueños.
Fuente: La Nación.













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