La fe del pueblo jujeño volvió a colmar los caminos y senderos que conducen al sagrado templo de la ciudad palpaleña. Desde las primeras horas de la madrugada, miles de peregrinos emprendieron la marcha desde la Catedral Basílica de San Salvador y diversos rincones del territorio provincial con destino al Santuario de Río Blanco, en el municipio de Palpalá, para congregarse en las celebraciones centrales en honor a la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya.
La Santa Misa principal de la jornada estuvo a cargo del arzobispo de Salta, Monseñor Mario Cargnello, en un marco multitudinario que reunió a familias devotas, contingentes parroquiales y autoridades locales, entre las que estuvo presente el intendente palpaleño Rubén Eduardo Rivarola junto a su familia e integrantes de su equipo municipal.
Durante la homilía, el obispo salteño rescató la identidad histórica y la entereza espiritual de la provincia al evocar la figura del beato Pedro Ortiz de Zárate, a quien describió como «un hombre de la paz, que nunca se cansó de hacer el bien». En ese sentido, ponderó la capacidad de los jujeños para atravesar momentos complejos y salir adelante con dignidad, definiendo esa actitud resiliente como parte del «ADN de los argentinos».
El valor del Rosario como herramienta comunitaria
En un pasaje de marcada reflexión espiritual, Cargnello hizo hincapié en la práctica de la oración cotidiana y sostuvo que «rezando el Rosario estamos aprendiendo a ser cristianos». El arzobispo definió esta tradicional devoción como «el Evangelio de los pobres y los humildes», capaz de romper con las posturas individuales y transformar la realidad desde la solidaridad activa con el prójimo.
La ceremonia religiosa culminó con una emotiva bendición comunitaria, invitando a los presentes a mantener la gratitud hacia la Patrona provincial por acompañar el andar cotidiano del pueblo jujeño.













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