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Pablo Giesenow se suma a la carrera solidaria de la Fundación Hospital de Niños

El próximo 28 y 29 de junio, Jujuy será sede de una jornada especial de deporte y solidaridad. Entre los participantes estará el Dr. Pablo Giesenow, abogado, atleta paralímpico y referente en temas de discapacidad, que llegará desde Córdoba para compartir una charla motivacional y correr los 10 kilómetros de la carrera a beneficio del Hospital de Niños.

Pablo tiene 48 años, es papá de Máximo, Delfina y Matilda y trabaja como vocal en el Tribuna de Cuentas en Córdoba. Nació en Viamonte, un pequeño pueblo del sur cordobés. Desde niño, el deporte formó parte esencial de su vida, y aunque atravesó una situación límite que transformó por completo su cuerpo, su pasión por el movimiento, el esfuerzo y la superación nunca se detuvo.

Que no haga falta perder las piernas para darte cuenta lo bueno que es tener la vida, tener tantas cosas que nos rodean”, señala. Este domingo, en Jujuy, correrá con un solo objetivo: seguir demostrando que es posible avanzar, incluso cuando el camino se vuelve cuesta arriba. “Voy a tratar de llegar y de hacerlo disfrutando, en buena forma física”. Y agregó: “Tratando de mostrar eso de que se puede seguir adelante a pesar de la adversidad”.

Su rutina está llena de gestos cotidianos que el deportista valora y comparte: llevar a su hija al jardín, trabajar en su estudio jurídico y encontrar tiempo para entrenar. “He logrado naturalizar tanto lo que me pasa que cada mañana me despierto y busco las prótesis para ponérmelas y para pasar el día”.

Además de su testimonio personal, Giesenow pone en valor el rol de la comunidad y de la solidaridad: “Los problemas del hospital no son solo del hospital, son de toda su comunidad. Y que la comunidad se ponga al hombro la solución es muy buena forma de enfrentar los temas”.

Fanático de Boca, agradecido al deporte y con un vínculo cercano al club Platense a través de charlas motivacionales, hoy sigue encontrando en el deporte una fuente de salud física, mental y espiritual. Y con cada paso que da, busca encender en los demás esa chispa que alguna vez encendió en él: la certeza de que los límites muchas veces son mentales, y que siempre se puede empezar de nuevo.

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