Liliana vecina del barrio 23 de Agosto no duerme tranquila desde hace días, víctima de la inseguridad que pesa sobre buena parte de Palpalá. Denunció haber sido víctima de tres robos en menos de una semana, todos aparentemente cometidos por la misma persona, un joven que –según asegura– ya estaría identificado por la policía, aunque sigue en libertad.
El primer hecho ocurrió en la madrugada del viernes 13 de junio, cerca de la 1:30 de la madrugada. “Ingresó esta persona a mi domicilio y se llevó una garrafa llena. Mis padres estaban adentro, cada uno en su habitación. Mi papá depende del oxígeno, no se puede mover solo, y siempre hay alguien con él”, relató la vecina, visiblemente angustiada por lo sucedido.
Pero el calvario no terminó ahí. El lunes por la mañana, el mismo sujeto volvió a irrumpir en la vivienda, esta vez escalando desde un baldío lindero hasta la terraza. “Allí tenemos tres habitaciones, dos que no usamos. Revolvió todo, forzó un ropero con candado donde había recuerdos de mi hermano fallecido. Como no encontró nada, bajó a la habitación de mi mamá y le robó su cartera y un teléfono”, denunció.
Liliana explicó que su madre se despertó en medio del robo, encendió las luces, y el ladrón escapó dejando la cartera tirada, aunque se llevó la billetera con dinero y la SUBE de jubilada, documentos que no han sido recuperados.
“Ayer volvió. No sé qué espera la justicia para hacer algo”
El tercer intento ocurrió la noche del martes 17, alrededor de las 21 horas. “Fue veinte minutos antes de que llegara a casa con mi hijo. Los perros comenzaron a ladrar igual que la vez anterior. Salimos a ver y lo encontramos otra vez intentando ingresar. Se sintió acorralado y saltó hacia la vereda para escaparse”, contó. La víctima aseguró que filmó al sospechoso horas antes, cuando merodeaba el barrio dando vueltas a la manzana.
Pasó dos veces, estaba viendo qué habíamos hecho para asegurar la casa. Tengo los videos. Sé que la policía lo conoce, me dijeron que la semana pasada le leyeron las causas, pero no quedó detenido
No es la primera vez que la familia sufre este tipo de hechos. “El año pasado también entraron, y los perros ladraron igual. Siempre es lo mismo”, lamentó Liliana, quien remarcó que la persona actúa con capucha y cambia apenas su ropa para no ser reconocida.















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