Mientras se desarrolló la procesión que recorrió buena parte del centro de la ciudad en horas de la tarde, todavía había fe de que la misa central que oficiaría el obispo de Jujuy pudiera desarrollarse junto al monumento de la Av. Martijena, puesto que había nubes pero la lluvia parecía una amenaza distante.
Sin embargo cuando la columna de fieles llegó a B° Belgrano hacia las 18.00 horas el esquivo pronóstico complicó la situación con las aparición de las primeras lloviznas de agosto. No obstante las autoridades municipales y parroquiales debieron ajustar los planes tan solo un poco. Mudando el lugar de la misa, junto con buena parte de los gazebos de los comerciantes al interior de la Escuela Comercial.
Pero una vez que la feligrecía se enteró, la prensa reajustó sus equipos para transmitir y se acondicionó la institución educativa, no hubo desesperación alguna que valga frente a la habitual muestra de fe que expresa el pueblo siderúrgico ante el patrono del pan y el trabajo.

















Deja una respuesta