Con fronteras cerradas, más de 400.000 militares desplegados y una oposición fragmentada, el gobierno de Nicolás Maduro celebra este domingo elecciones legislativas y regionales, las primeras desde su cuestionada reelección en 2024. En un contexto donde predomina la apatía social y fuertes denuncias de fraude, los venezolanos están convocados a elegir a 23 gobernadores, 277 diputados nacionales y 260 legisladores regionales.
El escenario electoral está marcado por el desencanto ciudadano y la falta de garantías democráticas. “No hay clima de elecciones”, resumió el analista político Andrés Cañizalez, de la Universidad Católica Andrés Bello. A casi un año de los comicios presidenciales del 28 de julio, en los que Maduro fue reelecto en medio de denuncias de fraude, la desconfianza hacia el sistema electoral sigue en aumento.
La líder opositora María Corina Machado llamó a boicotear los comicios y calificó el proceso como una “farsa”. Desde la clandestinidad, instó a sus seguidores a no participar: “Este domingo, pa’ tu casa. No salgas, no los obedezcas”, escribió en sus redes. Sin embargo, otros dirigentes de peso dentro de la oposición, como el excandidato presidencial Henrique Capriles, decidieron competir y presentar sus candidaturas.
Desde el oficialismo, la abstención es vista como una oportunidad para consolidar aún más su control político. El chavismo busca recuperar las únicas cuatro gobernaciones aún en manos opositoras: Zulia, Nueva Esparta, Cojedes y Barinas, la tierra natal de Hugo Chávez y un símbolo clave en el mapa político venezolano.
En paralelo, el gobierno denunció un presunto complot internacional para sabotear los comicios y ordenó el cierre de las fronteras hasta el lunes. Según el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, se movilizaron 412.000 militares de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para custodiar el proceso y resguardar más de 4.500 “instalaciones estratégicas”. En los últimos días, se anunciaron decenas de detenciones, entre ellas las de dos ciudadanos argentinos, acusados de planear actos terroristas para interferir en la votación.
La división opositora vuelve a jugar a favor del oficialismo. Mientras la Plataforma Unitaria Democrática, liderada por Machado, reiteró su llamado a no participar, figuras como Capriles, Henri Falcón y Pablo Pérez apuestan por una estrategia distinta: ocupar espacios institucionales aun dentro de un sistema que consideran viciado. “La abstención solo favorece a Maduro”, justificó Capriles.
Actualmente, el chavismo domina 256 de las 277 bancas en la Asamblea Nacional. Con un escenario electoral deslegitimado por amplios sectores de la comunidad internacional, todo indica que el oficialismo podría ampliar aún más su control. En tanto, las calles permanecen en calma, más por resignación que por estabilidad.
Fuente: TN














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