La inauguración del Centro Cultural Lola Mora en el barrio Alto La Viña no solo representó un hito arquitectónico para Jujuy, sino también la culminación de un extenso periplo político, técnico y patrimonial que comenzó a modelarse hace casi una década. Presente durante el acto de apertura de la estructura que comenzó a construirse bajo su propia gestión ejecutiva, el ex gobernador Gerardo Morales compartió los pormenores y las anécdotas de archivo sobre cómo se logró convencer al célebre arquitecto tucumano César Pelli para que diseñara la que terminaría siendo una de las últimas grandes obras de su carrera internacional.
El relato del ex mandatario en exclusiva para JujuyViral nos remonta a finales de 2017, cuando surge la premisa o idea original de resguardar de forma segura el valioso conjunto de esculturas de mármol de Carrara que se encontraban a la intemperie en los jardines de la Casa de Gobierno y otros puntos de la capital. Según recordó, a partir de una sugerencia del intendente Raúl «Chuli» Jorge, quien deslizó la necesidad de buscar una firma de autor de relieve mundial.
«Estuve casi un año buscando a Pelli», confesó Morales, rememorando el cruce de llamados y gestiones que en principio parecían infructuosas ante la magnitud del estudio estadounidense y aunque en ese momento nadie lo podía anticipar, no existía mucho tiempo para poner escuadra y lápiz a la obra, porque el laureado arquitecto fallecería tan solo 2 años después a la edad de 92 años en Connecticut donde residía desde los años 50´s.
El punto de inflexión definitivo se produjo de manera fortuita en octubre de 2017 en Nueva York. Mientras la comitiva jujeña articulaba la colocación de los bonos verdes para el financiamiento de la planta solar Cauchari, Morales se encontró con el entonces cónsul argentino en esa ciudad, Matías Estremé, quien actuó como puente definitivo para coordinar una audiencia en los primeros meses de 2018 en el estudio Pelli Clarke Pelli.

Lo que originalmente se pautó como un breve encuentro formal de una hora en Manhattan, se transformó en una cumbre de cinco horas de intercambio histórico y cultural. «Nos quedamos charlando de la historia de Jujuy y de Lola Mora. César se enganchó por completo con el proyecto», detalló.
Previendo que un estudio acostumbrado a erigir rascacielos globales pudiera desestimar un encargo de menor escala, el ex gobernador admitió una estrategia previa aplicada junto a sus equipos técnicos: «Le dije a Ramiro Tejeda (entonces secretario de Planificación) métele 50.000 metros más y hagamos un centro de convenciones para llevar volumen de metros cuadrados«, reveló entre risas sobre la audaz maniobra inicial.

Los debates por el traslado y el desafío en la Puna
La concreción del centro cultural no estuvo exenta de complejidades logísticas y fuertes debates sociales en el territorio. Morales recordó la resistencia inicial de referentes de la cultura local, como la investigadora Silvia Rey Campero y el arquitecto Néstor «Champa» José —autores de investigaciones clave sobre el paso de la escultora por la provincia—, quienes se oponían firmemente al traslado de los originales de los jardines gubernamentales para preservarlos en un nuevo edificio. «Hubo una discusión, pero nos pusimos de acuerdo. Había que consensuar con ellos», afirmó respecto al proceso que finalmente habilitó el resguardo de las piezas.
Asimismo, la elección del emplazamiento definitivo representó un reto técnico en las yungas urbanas. El terreno seleccionado correspondía a uno de las tantas viviendas cedidas por el Dr. Jorge Pasquini López, en este caso la residencia que había sido donada para uso de los gobernadores en actividad. Un predio que como puede verse en las imágenes aéreas, tiene sobre abundancia de vegetación entre otros cuestiones geográficas no menores. El propio ex mandatario rememoró el escepticismo del responsable del lugar en su primera visita:
Me dijo, han venido tantos acá a decir que iban a hacer cosas. Y yo le respondí, mirá acá vamos a hacer el museo de Lola Mora
La complejidad de la topografía obligó a que los arquitectos del estudio estadounidense, Susana Axelrod y Axel Zemborain, viajaran en reiteradas oportunidades a la provincia para auditar con rigurosidad milimétrica los detalles y materiales del diseño constructivo.
Continuidad institucional y materiales globales
La materialización de la fisonomía del edificio —concebida bajo la analogía de la hoja de un cincel de escultor— demandó una ingeniería de insumos globalizada y con fuerte acento regional. Mientras que la estructura y los áridos respetaron la lógica sustentable de Pelli de priorizar la piedra y los áridos de la zona, la cubierta requirió vidrios de alta tecnología importados de China y Chile, complementados con revestimientos traídos de Turquía.
Como uno de los ideólogos del proyecto, el contador Morales no pudo si no reconocer la continuidad institucional ejercida por la actual gestión provincial tras los recortes presupuestarios del plano nacional que amenazaron con paralizar la obra civil en sus etapas de terminación.
Carlos (Sadir) retomó con muchos problemas por el retaceo de fondos del Gobierno nacional, pero continuó con convicción celebrando que la provincia cuente hoy con una obra de autor de nivel mundial para rendir tributo al legado de la disruptiva artista norteña.












