El Gobierno nacional aún no terminó de elaborar el decreto reglamentario de la Ley 27.802 de Modernización Laboral, lo que impide la aplicación de varios puntos clave y genera complicaciones en el sector empresario. La normativa fue promulgada el 6 de marzo, pero su implementación plena sigue en suspenso debido a definiciones pendientes en distintas áreas oficiales.
Fuentes oficiales confirmaron que el decreto se está trabajando en la Secretaría de Trabajo, la Secretaría Legal y Técnica, el Ministerio de Desregulación y el Ministerio de Economía. Sin embargo, no hay una fecha definida para su publicación, y desde el Ejecutivo anticiparon que la intención es “reglamentar lo mínimo posible”.
Puntos clave aún sin reglamentar
Entre los aspectos que siguen sin instrumentarse se destaca el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los pilares de la reforma. Este mecanismo propone un sistema de ahorro obligatorio para cubrir indemnizaciones, con el objetivo de reducir la litigiosidad laboral y fortalecer el mercado de capitales.
También está pendiente el procedimiento que facilitaría la creación de sindicatos por empresa, otro de los puntos sensibles del nuevo esquema laboral. En paralelo, la Comisión Nacional de Valores trabaja para que el FAL esté operativo en junio, aunque la reglamentación final aún depende del Ministerio de Economía.
Impacto en negociaciones y reclamos
La falta de reglamentación ya comenzó a generar efectos concretos. Durante las negociaciones paritarias del Sindicato de Camioneros, algunas cámaras empresariales solicitaron habilitar acuerdos por empresa o región —como prevé la reforma—, pero el Gobierno rechazó el pedido con el argumento de que “la ley no está reglamentada, con lo cual no es plenamente operativa”.
Por su parte, la CGT esperaba participar en la redacción del decreto para moderar algunos artículos, pero desde la central sindical reconocieron que no fueron convocados hasta el momento.
Qué aspectos ya están vigentes
A pesar de las demoras, algunos puntos de la ley ya se aplican sin necesidad de reglamentación. Entre ellos, especialistas destacan la flexibilización del principio de irrenunciabilidad, que permite acuerdos individuales entre empleador y trabajador, así como cambios en condiciones laborales, vacaciones y causales de despido.
También entraron en vigencia modificaciones vinculadas a convenios colectivos, como el fin de la ultraactividad en ciertos casos y límites a los aportes solidarios a sindicatos, lo que ya impacta en el financiamiento de las organizaciones gremiales.
No obstante, otros aspectos —como los nuevos sistemas de registración laboral o los incentivos al empleo con reducción de contribuciones— siguen a la espera de definiciones reglamentarias, lo que mantiene en pausa parte central de la reforma laboral impulsada por el Gobierno.
Fuente: Infobae














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