Con la furia contenida de una misma hinchada, dirigencia y plantel que se sintieron agraviados y la frialdad de los números que no perdonan, Gimnasia y Esgrima de Jujuy selló esta tarde su eliminación del Reducido por el segundo ascenso: perdió en la revancha ante Deportivo Madryn por 1-0 y quedó afuera con un global de 4-0. El resultado cierra una serie cargada de polémica, que comenzó mucho antes del pitazo final por la suspensión del partido de ida y el fallo del Tribunal de Disciplina de la AFA.
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En el Coliseo del Golfo, el desarrollo no ofreció sorpresas dramáticas: Madryn, consciente del marcador favorable que ya traía a su favor, buscó manejar los tiempos y golpear con criterio. El único tanto llegó a los 36 minutos, obra de Luis Silba, que definió de cabeza tras una acción a la que el equipo local llegó mejor parado. Gimnasia intentó empujar en los minutos finales, volcó hombres en ataque y buscó el pelotazo que quebrara la barrera patagónica, pero no encontró la claridad necesaria para vulnerar el arco contrario.
El capítulo que más marcó la serie se escribió fuera del césped la semana pasada: el partido de ida, disputado en Jujuy, fue interrumpido en el entretiempo cuando Gimnasia ganaba 1-0. El árbitro Lucas Comesaña suspendió el cotejo y denunció haber recibido “amenazas” mientras estaba en el vestuario, lo que terminó motivando una investigación del Tribunal. Tras analizar el informe arbitral, la AFA resolvió adjudicar el encuentro a Deportivo Madryn por 3-0 y aplicar sanciones económicas, decisión que puso al Lobo en una posición casi imposible de remontar. Esa resolución es la que dejó a Gimnasia con la obligación matemática de revertir un déficit de tres goles en la revancha —algo que el fútbol, por épico que sea, rara vez permite.
La reacción en Jujuy fue inmediata: el club emitió un comunicado formal reclamando la reanudación o, en su defecto, la repetición del partido en sede neutral y a puertas cerradas, además de expresar su malestar por lo que consideró una decisión prematura. Hinchas del Lobo se convocaron en la sede de la AFA para manifestar su descontento con la frase que más resonó en los cánticos: “Los partidos se ganan en la cancha”. Desde el vestuario jujeño, el cuerpo técnico y los jugadores intentaron mantener la concentración, aunque la carga emocional y la sensación de injusticia fueron evidentes hasta el último minuto en Madryn.

En la vereda opuesta, Deportivo Madryn jugó con la lógica del que sabe que el reglamento le dio ventaja: orden, cierres justos y precisión para lastimar cuando apareció el espacio. El tanto de Silba fue la síntesis del plan: eficacia y gestión del resultado. Tras el pitazo final, el plantel chubutense celebró la clasificación a semifinales, mientras que en el banco visitante se sucedieron las miradas de resignación y el análisis de un curso que terminó en eliminación pero que, argumentaron desde el club, también tuvo episodios extrafutbolísticos que condicionaron la llave.


















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