El Ministerio de Educación de la Provincia finalizó la implementación del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA 2025), que se llevó a cabo los días 26, 27 y 28 de agosto en instituciones educativas de distintas regiones. La prueba, con especial énfasis en Ciencias, evaluó a los estudiantes en las áreas de Matemática, Lectura, Ciencias y Aprendizaje en el mundo digital.

Participación de estudiantes y organización
Un total de 210 estudiantes de 15 años, seleccionados de manera aleatoria por el sistema del programa, realizaron la prueba en formato digital. La Dirección de Planeamiento, Información y Evaluación Educativa estuvo a cargo de la coordinación provincial, organizando la logística, la designación de aplicadores y revisores técnicos, así como la capacitación de los equipos responsables en cada institución.
Preparativos y acompañamiento docente
En las semanas previas se realizaron controles de conectividad en las escuelas participantes, mientras que coordinadores y aplicadores recibieron capacitaciones en Buenos Aires y de manera virtual. Durante la implementación, el rol de los docentes sensibilizadores y el acompañamiento de las familias resultó clave para generar confianza en los jóvenes, transformando a las instituciones en espacios de encuentro y fortalecimiento comunitario.

Escuelas participantes y valor estratégico
Las escuelas seleccionadas fueron:
- Escuela Secundaria Rural N° 2 – Vizcarra
- Escuela Provincial Agrotécnica N° 8
- Colegio Secundario N° 14
- Colegio Secundario N° 3 “San José”
- Escuela de Minas “Dr. Horacio Carrizo”
- Colegio Privado Modelo Palpalá
- Escuela de Comercio N° 1 “Prof. José Antonio Casas”
La participación en PISA 2025 constituye un aporte estratégico, ya que permite comparar el desempeño de los estudiantes en un marco internacional, identificar fortalezas y debilidades del sistema educativo y orientar políticas públicas basadas en evidencia. Además, la incorporación de la dimensión de aprendizaje en el mundo digital brinda información esencial sobre cómo los jóvenes se adaptan a los entornos tecnológicos, un desafío clave del siglo XXI.














