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La inflación de julio fue del 2,1% y registró una leve aceleración

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este jueves el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes de julio de 2026, el cual registró un incremento del 2,1%. Con este resultado, el índice interrumpe la desaceleración que se había observado en el mes previo y refleja el impacto de los factores estacionales vinculados al receso invernal.

El dato oficial de variación intermensual de precios marca un ligero aumento respecto al 1,9% que se había registrado en el mes de junio. De esta forma, la cifra publicada por el organismo estadístico se ubicó en el límite superior de las estimaciones que manejaban los especialistas y ratificó la dificultad de mantener el índice por debajo de la barrera de los dos puntos.

En la previa, las consultoras privadas y las entidades financieras que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central habían pronosticado que la inflación del séptimo mes del año se situaría en torno al 2%. Asimismo, los análisis privados anticipaban una variación que oscilaba entre el 1,9% y el 2,1%, advirtiendo que los gastos asociados a las vacaciones de invierno y los ajustes en servicios regulados impulsarían los precios al alza e impedirían repetir la cifra del mes anterior.

El impacto estacional por rubros y regiones

El desglose del índice por divisiones expone claramente el efecto de la estacionalidad turística en los precios. El rubro de Recreación y cultura lideró los incrementos con un contundente 5,0%, impulsado fundamentalmente por las vacaciones de invierno.

A nivel nacional, le siguieron en magnitud de aumento los sectores de Restaurantes y hoteles (2,8%), Salud (2,5%) y Comunicación (2,4%). Por su parte, la división de mayor incidencia en los bolsillos, Alimentos y bebidas no alcohólicas, se ubicó marginalmente por debajo del nivel general con un incremento del 2,0%. En el extremo opuesto de la tabla, Prendas de vestir y calzado fue la única categoría que registró deflación, exhibiendo una caída del 1,3% mensual, producto de las tradicionales liquidaciones de cambio de temporada.

En términos geográficos, la región del Gran Buenos Aires (GBA) fue la que traccionó el promedio hacia arriba con una suba del 2,3%. El resto de las regiones se mantuvieron estables en torno al 2,0% (Patagonia, Noreste, Pampeana y Noroeste), mientras que Cuyo presentó la menor variación del país con un 1,9%.

Canastas básicas para las familias de cuatro miembros

El termómetro socioeconómico arroja un panorama complejo, dado que las mediciones que determinan la línea de pobreza y de indigencia crecieron por encima del Índice de Precios al Consumidor.

La Canasta Básica Total (CBT), que incluye tanto alimentos como servicios esenciales (transporte, salud, educación), registró una variación mensual del 2,2%. Esto implica que un hogar de cuatro integrantes —estadísticamente compuesto por un varón de 35 años, una mujer de 31, un hijo de 6 y una hija de 8— requirió ingresos por $1.564.716 durante julio para no ser considerado pobre. Con este guarismo, la CBT acumula un alza del 19,6% en lo que va del año y un 36,1% en la medición interanual.

Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que se limita a medir los requerimientos calóricos indispensables y marca el umbral de la indigencia, sufrió un incremento aún más pronunciado del 2,6% respecto a junio. Para el mismo hogar de cuatro integrantes, el costo mínimo para cubrir la alimentación básica alcanzó los $708.016.

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