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Nueva garita policial en El Mirador ¿Se terminaron las juntadas motoqueras?

En respuesta a los reclamos reiterados de los vecinos del barrio San Ignacio de Loyola, policía de la provincia y la Municipalidad de Palpalá concretaron la instalación de un puesto de vigilancia policial fijo sobre la avenida Juan José Paso, en la vereda del Paseo de los Artesanos, con el objetivo de reforzar la seguridad y el control en una de las zonas más problemáticas de la ciudad.

El nuevo atalaya, que comenzará a funcionar oficialmente este jueves 16 de octubre, estará operativo las 24 horas del día, con personal de la Unidad Regional 8. Su instalación busca mitigar los ruidos molestos, picadas de motos y disturbios nocturnos que desde hace tiempo generan preocupación en los residentes del sector.

La zona, conocida popularmente como “El Mirador”, se ha convertido desde ya hace varios años en un punto de reunión masivo, especialmente los fines de semana o durante el verano y el carnaval. Pero tal conglomeración de público no siempre es bien recibida por los vecinos, por ejemplo cuando se concentran decenas de motos que circulan a alta velocidad, sin casco y con escapes modificados, además de vehículos con parlantes a alto volumen.

No han sido pocas las crónicas periodísticas que reflejan la creciente tensión en el barrio: un vecino fue agredido en septiembre pasado al pedir respeto a un grupo de motociclistas que realizaba maniobras peligrosas. Desde entonces, la comunidad reclamaba mayor presencia policial y controles permanentes. Y aunque los operativos de control se incrementaron logrando una importante cantidad de infracciones, el puesto policial 24/7 era una imperiosa necesidad.

“Junto a funcionarios municipales estamos coordinando la instalación de un nuevo atalaya, ya que existe uno en la avenida Libertad, con el fin de regular los ruidos molestos. Esto surge como primera respuesta a los vecinos, con quienes mantuvimos reuniones días atrás para llevarles tranquilidad”, explicó el comisario mayor José Luis Galián, segundo jefe de la UR8.

El funcionario detalló que el puesto contará con personal policial de manera continua y que los agentes coordinarán con las áreas de Tránsito y Seguridad Ciudadana para realizar infracciones y despejes del área cuando sea necesario, principalmente durante las noches de fin de semana.

En el lugar también operarán las cámaras del Centro de Monitoreo de Palpalá, que reportarán incidentes directamente a la fuerza policial. Además, se anunció la intensificación de los controles sorpresivos de motos en distintos puntos estratégicos, en el marco de la Ordenanza N°1269/19, que regula los ruidos molestos y la seguridad vial.

Desde el municipio confirmaron que se trabaja junto al Concejo Deliberante en una ordenanza que habilite el secuestro y destrucción de caños de escape modificados, una práctica que ya se implementa en otros distritos de la provincia. Sin embargo, la red de control ciudadano deberá tener una estrategia más amplia, intentando que los grupos problemáticos no se trasladen a otras zonas críticas de barrios 9 de Julio o Constitución, donde estas situaciones también se advierten.

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