La Justicia jujeña condenó a prisión perpetua a Adrián Oscar Ochoa, de 26 años, por el femicidio de Angelina Judith González, la adolescente de 15 años asesinada en mayo de este año en cercanías del río Las Pavas, en la localidad de Pampa Blanca.
La sentencia fue dictada este lunes 22 de diciembre de 2025 por el Tribunal con Función de Juicio, que lo halló autor penalmente responsable del delito de homicidio doblemente agravado, por haber mantenido una relación de pareja con la víctima y por mediar violencia de género.
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El fallo fue emitido por las juezas Ana Carolina Pérez Rojas, quien presidió el trámite, María Alejandra Tolaba y María del Rosario Hinojo, con la asistencia del secretario José María López García. La causa estuvo a cargo de la fiscal Romina Núñez, mientras que la querella fue representada por el Consejo Provincial de la Mujer e Igualdad de Género, a través de los abogados Leonardo Fernández y Paola Villagra. La defensa del acusado estuvo a cargo del letrado Sergio Claudio Brodkiewiez.

El caso de Angelina González generó una profunda conmoción social desde el primer momento. La joven había sido intensamente buscada durante varias horas luego de que su familia denunciara su desaparición el 3 de mayo de 2025. Finalmente, su cuerpo fue hallado sin vida en una zona despoblada y boscosa, a la vera del río Las Pavas, lo que desató una ola de dolor, indignación y reclamos de justicia que se replicaron en distintas localidades de la provincia.

De acuerdo con lo probado en el juicio, el crimen ocurrió entre las 15:52 y las 18:30 horas de ese día. Según el requerimiento fiscal, Ochoa pactó un encuentro con Angelina, con quien había mantenido una relación entre diciembre de 2023 hasta octubre de 2024. Tras encontrarse, la condujo hasta el lugar donde posteriormente se produjo el ataque. Allí, luego de mantener relaciones sexuales, el acusado comenzó a agredir físicamente a la adolescente.
La investigación determinó que la joven intentó defenderse, provocándole golpes y rasguños al agresor, pero no logró evitar el desenlace fatal. Ochoa la tomó del cuello con fuerza hasta provocarle la asfixia, causándole la muerte. Posteriormente, con el objetivo de ocultar el cuerpo, lo cubrió con tierra y vegetación del lugar antes de darse a la fuga, un accionar que fue considerado por el tribunal como un claro intento de encubrimiento.

Durante el proceso judicial, los magistrados valoraron las pruebas periciales, los testimonios y el contexto de violencia de género que atravesó la relación entre la víctima y el acusado. En ese sentido, el tribunal concluyó que el crimen fue cometido con un total desprecio por la vida y la integridad de la joven, enmarcado en una relación desigual de poder, lo que justificó la aplicación de la pena máxima prevista por la ley.
La condena a prisión perpetua fue recibida como un acto de justicia largamente esperado por la familia de Angelina y por amplios sectores de la sociedad jujeña, que durante meses acompañaron el caso con movilizaciones, marchas y pedidos de esclarecimiento. El femicidio de la adolescente se convirtió en uno de los casos más emblemáticos del año, reabriendo el debate sobre la violencia de género, la protección de niñas y adolescentes y la necesidad de políticas públicas más eficaces para prevenir estos crímenes.














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