En una maratónica sesión especial en la Cámara de Diputados, los bloques opositores lograron marcarle la agenda al oficialismo, al avanzar con proyectos de alto impacto fiscal que fueron duramente cuestionados por el Gobierno. La jornada, que comenzó al mediodía del miércoles y se extendió hasta la madrugada, estuvo marcada por la aprobación de la media sanción para el aumento del financiamiento a las universidades públicas y la declaración de la emergencia en el Hospital Garrahan. Además, se emplazó a comisiones clave para tratar iniciativas impulsadas por los gobernadores provinciales, como la repartición automática de Aportes del Tesoro Nacional (ATN).
Desde el oficialismo, el presidente del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, cuestionó los proyectos asegurando que «nadie dijo de dónde va a salir la plata», y reafirmó el compromiso del presidente Javier Milei con el equilibrio fiscal. “Si no tenemos plata, no la gastamos”, sostuvo.
Rechazo histórico a decretos delegados
Uno de los puntos más tensos de la jornada fue el tratamiento de los decretos delegados firmados por Milei, varios de los cuales fueron rechazados por amplia mayoría. Entre ellos, se destacaron:
- Decreto 462/25, que modificaba organismos como el INTI y el INTA, fue rechazado por 141 votos afirmativos, 65 negativos y 1 abstención.
- Decreto 345/25, que buscaba disolver el Instituto del Teatro y la CONABIP, cayó por 134 votos afirmativos.
- Decreto 351/25, que transformaba el Banco Nacional de Datos Genéticos, fue rechazado con 133 votos a favor.
- Decreto 340/25, que desregulaba la Marina Mercante, fue rechazado por 118 votos afirmativos.
- Decreto 461/25, que proponía la disolución de Vialidad Nacional, fue rechazado por 138 votos afirmativos.
Estos rechazos fueron interpretados por el oficialismo como un golpe político, en el marco de un contexto preelectoral cada vez más convulsionado.
Cruces y tensión dentro y fuera del recinto
La sesión estuvo marcada por fuertes discusiones, gritos y cruces entre los diputados. La diputada Mercedes de Mendieta del FITU exigió avanzar con las votaciones de los decretos, lo que generó una ola de interrupciones y tensiones. Martín Menem, presidente de la Cámara, debió intervenir en reiteradas ocasiones para ordenar el debate, aunque sin demasiado éxito.
Mientras tanto, afuera del Congreso, se desarrollaban protestas que fueron reprimidas por las fuerzas federales mediante el protocolo antipiquetes, con camiones hidrantes y gases lacrimógenos. El clima social, reflejado en las calles, evidenció el descontento con el ajuste en áreas sensibles como salud y educación.
El superávit en disputa
La consigna del Gobierno, «el superávit no se negocia», fue repetida tanto en redes sociales como en los discursos oficialistas, pero la oposición apuntó al impacto social del ajuste. Legisladores como Vilma Ripoll, Victoria Tolosa Paz y Danya Tavela denunciaron recortes severos que afectan a los trabajadores de la salud y la educación. “Ningún presidente se atrevió a pasarle la motosierra a los médicos”, expresó Tolosa Paz.
Por su parte, los diputados del FITU parafrasearon al presidente: “Sí hay plata, pero para los ricos”, denunciando beneficios al capital agrario mientras las universidades se ven desfinanciadas. En el mismo tono, Danya Tavela remarcó que “la mitad del personal docente y no docente está por debajo de la línea de pobreza”.
El debate por la ley de financiamiento universitario seguirá ahora en el Senado, donde el Ejecutivo podría aplicar un veto, como ya lo hizo anteriormente.
Fuente: Infobae














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