La tradicional peregrinación al Santuario de la Virgen de Copacabana de Punta Corral, se llevará a cabo en abril de 2025, por lo que comenzaron a preparar un operativo integral destinado a garantizar la seguridad y el bienestar de los más de 150.000 fieles que se esperan en esta edición.
Según informaron, el Ministerio de Desarrollo Humano, en colaboración con otras entidades gubernamentales, ha iniciado las tareas de acondicionamiento en Tumbaya y Tunalito para la instalación de hospitales de campaña. Estos centros brindarán atención médica inmediata a los peregrinos durante su trayecto, ya que cada año suele haber descomposturas e incidentes. Además, se establecerán 11 puestos sanitarios estratégicamente ubicados a lo largo de las rutas de peregrinación, equipados con personal y recursos necesarios para atender emergencias.
Como medida preventiva, se implementará un sistema de registro para niños, adolescentes y adultos mayores que participen en la peregrinación. Este registro permitirá ofrecer una asistencia más personalizada y rápida en caso de ser necesario, asegurando la protección de los grupos más vulnerables durante el evento.
Recomendaciones
Para prevenir descomposturas durante la peregrinación a Punta Corral, es esencial realizar un chequeo médico previo, mantenerse hidratado con agua segura, llevar ropa y calzado cómodos, consumir alimentos ligeros, evitar sustancias nocivas y tomar descansos periódicos
Orígenes de la Peregrinación a Punta Corral
La devoción a la Virgen de Copacabana de Punta Corral tiene sus raíces en el siglo XIX. Según relatos históricos, el 22 de julio de 1835, un pastor local llamado Pablo Méndez experimentó una visión de la Virgen María mientras cuidaba su ganado cerca del Abra de Estancia Vieja. Este evento marcó el inicio de una profunda veneración en la región. Años más tarde, alrededor de 1890, tras la recuperación milagrosa de un familiar enfermo, Méndez mandó tallar una imagen de la Virgen en Potosí y la colocó en el lugar de la aparición. Con el tiempo, se construyó una capilla que fue bendecida por el padre Lavín a finales de ese mismo año, consolidando así el santuario que hoy atrae a miles de peregrinos anualmente.














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